La lectura comienza narrando la crisis ideológica que se sufre en la actualidad con el modelo new economy, que se enfoca en la ideología virtual, esta se define como una mezcla del futurismo tecnológico, evolucionismo social y neoliberalismo económico, se centra de manera obsesiva en la convicción de que la afección al trabajo se traduce en dinero y que el dinero da la felicidad.
Cada vez se comprueba más que la infoproduccion no da la felicidad ni la autorrealización que la ideología había ofrecido como recompensa a los que trabajaban en la economía de la red, bajo condiciones de estrés y continua competitividad, esto era solo un imaginario en donde se creía que existía una propuesta de éxito asegurado.
Muchos jóvenes trabajadores con una buena formación académica han tenido que aceptar trabajar en condiciones inaceptables como lo es vivir en un constante estrés, explotación y sueldos muy bajos.
Con la llegada del internet se ha abierto un nuevo capitulo para el proceso de producción; la inmaterializacion del producto, pero esto también a traído como consecuencia que los artesanos digitales que hace algunos años se sintieran empresarios de su propio trabajo ahora se den cuenta de que han sido engañados, saqueados y despojados, pero ello crea las condiciones para que surja la conciencia de los trabajadores cognitivos, entenderán que aunque tengan el potencial productivo, los ganadores serán quienes sean hábiles en el manejo legal y financiero del proceso productivo.
Actualmente la capacidad cognitiva se ha vuelto el principal recurso productivo ya que la información es creación de valor, producción de mercancías; todo objeto, todo acontecimiento, toda mercancía puede ser sustituida por una información, por un algoritmo correspondiente capaz de llevar a una existencia intercambiable.
La crisis económica depende en gran medida de la difusión de la tristeza, de la depresión, del pánico y de la desmotivación, en general la infelicidad funciona como un estimulante del consumo, como por ejemplo que el comprar se convierta en un antídoto a la angustia y soledad; a los patrones no les conviene que la humanidad sea feliz debido a que no se dejarían atrapar por la productividad, por la explotación en el trabajo o por los hipermercados, se busca técnicas que moderen la infelicidad y la hagan soportable, que se controle la explosión suicida y se estimule el consumo, también afecta en que uno se vuelva más afecto al trabajo porque la supervivencia económica se hace más difícil y porque la vida metropolitana se vuelve tan triste que tanto da cambiarla por dinero.
Se le considera a la felicidad como un objeto ideológico de suma importancia, en la historia del pensamiento ilustrado y del positivismo se ha introducido en la cultura moderna la convicción o mejor dicho la ilusión de que el proceso científico, económico y tecnológico tiene el efecto de extender la felicidad humana y consolidar sus bases hasta generalizarla.
Berardi, Franco. La fabrica de la infelicidad. Nuevas formas de trabajo y movimiento global. Traficantes de sueños. 2003. Madrid. Pags. 9-130


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